Chile rompe transición: José Antonio Kast y Gabriel Boric chocan por cable chino
La crisis por el proyecto de cable submarino con China fractura el traspaso presidencial en Chile y tensiona la relación con Estados Unidos.

La transición presidencial en Chile entró en un escenario inédito este 3 de marzo. El presidente electo, José Antonio Kast, dio por terminado el proceso de traspaso con el mandatario saliente, Gabriel Boric, tras una reunión de apenas 20 minutos en el Palacio de La Moneda.
El quiebre se produjo en medio de acusaciones cruzadas por el manejo de información sobre un cable submarino de fibra óptica impulsado por China Mobile. Kast sostuvo que no confía en los datos entregados por el Gobierno saliente y denunció falta de transparencia en ministerios clave.
El punto de quiebre
La cita estaba prevista para coordinar los últimos detalles del cambio de mando del 11 de marzo. Sin embargo, terminó abruptamente cuando Kast pidió a Boric una aclaración pública sobre si le informó o no con antelación sobre el proyecto del cable.
Boric respondió que sí lo hizo en una llamada el 18 de febrero y se negó a retractarse. Tras esa negativa, el equipo del presidente electo suspendió las reuniones bilaterales entre ministros entrantes y salientes, lo que deja el traspaso sin coordinación política directa.
El polémico cable chino
El proyecto contempla un cable que conectaría la región de Valparaíso con Hong Kong, creando una nueva ruta digital transpacífica. Actualmente, gran parte del tráfico de datos chileno pasa por infraestructura vinculada a Estados Unidos.
Washington considera que el cable representa un riesgo para la seguridad regional y en febrero revocó visas a tres funcionarios chilenos, incluido el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz. Expertos han advertido que esta infraestructura podría tener implicaciones geopolíticas y afectar acuerdos sensibles como el programa Visa Waiver.
Lo que viene ahora
Kast afirmó que su equipo continuará preparando la instalación del nuevo Gobierno, pero sin mantener el esquema formal de transición. Anunció además la creación de una fuerza administrativa para recopilar información directamente desde ministerios y organismos fiscalizadores.
Boric, por su parte, reiteró su disposición a retomar el diálogo y defendió que su administración actuó con transparencia. A ocho días del cambio de mando, Chile enfrenta una transición marcada por la desconfianza política y por un proyecto tecnológico que ya tiene impacto internacional.
Adrián Cárdenas
Editor de Noticias







