Asesor de Trump afirma que EE. UU. puede tomar Groenlandia si lo decide
El principal asesor de Trump defendió que Estados Unidos puede tomar Groenlandia si lo considera necesario, reabriendo el debate sobre soberanía.

Estados Unidos puede tomar Groenlandia si así lo decide, afirmó el lunes Stephen Miller, jefe adjunto de personal de la Casa Blanca, durante una entrevista televisiva en Washington. Las declaraciones se produjeron el 6 de enero de 2026 y marcaron uno de los pronunciamientos más explícitos del actual gobierno sobre la posible anexión del territorio danés.
Miller, uno de los asesores más influyentes del presidente Donald Trump, sostuvo que ningún país enfrentaría militarmente a Estados Unidos por el futuro de Groenlandia. Sus palabras se dieron en un contexto de renovada presión de Trump sobre la isla ártica, estratégica por su ubicación y recursos naturales.
Entonces, ¿Cuál es el interés de Estados Unidos en Groenlandia?
El interés de Donald Trump por Groenlandia responde a factores geopolíticos, estratégicos y económicos ampliamente documentados. El territorio autónomo del Reino de Dinamarca está ubicado en un punto neurálgico entre América del Norte y Europa, en pleno Océano Ártico, una región que cobra cada vez más relevancia por el deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas. Para Estados Unidos, Groenlandia representa un punto de vigilancia directa sobre el Ártico, una cercanía estratégica con Rusia y el control potencial de una zona que será clave para el comercio global en las próximas décadas.
Además, EE. UU. mantiene en Groenlandia la Base Espacial Pituffik (antes Thule), una instalación fundamental para su sistema de alerta temprana de misiles balísticos, el monitoreo satelital y la defensa aeroespacial. A esto se suma el enorme valor de sus recursos naturales, como tierras raras, litio, níquel, cobalto y uranio, esenciales para la industria tecnológica y militar. En un contexto de creciente competencia con China y Rusia, el discurso de Trump —reforzado por asesores como Stephen Miller, quien no descartó incluso el uso de la fuerza— ha sido interpretado por analistas como una señal de objetivos expansionistas, más allá del argumento oficial de “seguridad nacional”. Groenlandia, así, se consolida como una pieza central en la disputa por el poder global del siglo XXI.
Impacto en alianzas y tratados
La posibilidad de que Estados Unidos pueda tomar Groenlandia por la fuerza afectaría el principio central de defensa colectiva de la OTAN. Según el tratado, un ataque contra un miembro se considera un ataque contra todos, lo que elevaría el riesgo de una crisis diplomática mayor. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió públicamente a Trump que detuviera las amenazas de anexión. Hasta el cierre de esta edición, Washington no había emitido una aclaración formal sobre si las declaraciones de Miller reflejan una política oficial.
Reacciones y controversia internacional
Las afirmaciones de Miller se suman a otras declaraciones en las que ha minimizado el valor de los tratados internacionales. En el pasado reciente, también defendió que Estados Unidos “maneja” Venezuela tras una operación que derivó en la salida de Nicolás Maduro, lo que fue criticado por aliados y por la ONU. El senador Bernie Sanders calificó estas posturas como una definición clara de imperialismo. Desde la Casa Blanca, otros funcionarios han evitado confirmar que exista una ocupación o control directo, lo que deja versiones contradictorias dentro del propio gobierno.
Qué sigue para Groenlandia
Lo que se sabe es que el debate sobre si Estados Unidos puede tomar Groenlandia ha escalado del plano diplomático al discurso público de altos funcionarios. Lo que falta por confirmar es si estas declaraciones se traducirán en acciones concretas o quedarán como presión política.
Analistas recomiendan seguir de cerca las reacciones de la OTAN y del gobierno danés en los próximos días. Por ahora, el gobierno de Trump mantiene abierta una discusión que reconfigura la relación entre poder, soberanía y alianzas en el Ártico.


