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La Abducción en Manhattan

Extraterrestres en Nueva York. ¿El Caso que Desafía Toda Lógica?

La Abducción en Manhattan
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas3 de diciembre de 2025
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Nueva York está acostumbrada a historias estrafalarias, pero pocas han provocado tanto pánico y división como el caso de Linda Napolitano, la mujer que aseguró haber sido abducida desde su apartamento en el Lower East Side. Lo que muchos creyeron un delirio aislado pronto se convirtió en uno de los expedientes de ovnis más citados de la historia moderna.

El 30 de noviembre de 1989, alrededor de las 3:15 de la madrugada, Linda despertó flotando sobre su cama, paralizada e incapaz de gritar. Según su testimonio, tres figuras humanoides rodeadas por un resplandor azulado la levantaron hacia arriba, atravesando las ventanas cerradas de su apartamento número 12, ubicado a la orilla del East River. El detalle perturbador: las ventanas estaban intactas.

DALL·E 2024-11-22 16.51.37 - A dramatic and realistic scene depicting two 'gray' aliens standing on a street in Manhattan, surrounded by tall urban buildings. The focus is on a wo

El episodio habría quedado en el anonimato si no fuera por lo que ocurrió después. Semanas más tarde, dos guardias de seguridad del gobierno —identificados como “Richard” y “Dan”— contactaron al investigador Budd Hopkins asegurando que también habían visto la abducción. Escoltaban un convoy diplomático cuando observaron a una mujer siendo elevada hacia una nave suspendida en pleno aire.

Ambos describieron la escena con idénticos detalles: el mismo rayo de luz, las figuras oscuras y el cuerpo femenino flotando sin resistencia. Lo más impactante fue su afirmación de que un diplomático extranjero también presenció el hecho, presuntamente el entonces secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, aunque nunca hubo confirmación oficial.

Linda relató haber perdido la noción del tiempo mientras era examinada y comunicada telepáticamente por los seres. Aseguró que la devolvieron a su cama sin dejar marcas visibles, salvo un dolor extraño en su nariz y tobillos. Hopkins documentó además episodios posteriores de parálisis y sueños lúcidos que parecían reforzar el relato.

El caso tomó un giro aún más inquietante cuando los dos agentes que aseguraron haber sido testigos comenzaron a obsesionarse con Linda. La siguieron, la vigilaron y, en un punto crítico, la secuestraron brevemente para exigirle que confirmara públicamente lo sucedido. Ella fue liberada días después, y ambos desaparecieron sin dejar rastro.

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A medida que la historia se difundía, testigos inesperados comenzaron a aparecer. Una mujer de un edificio vecino afirmó haber visto “un cuerpo vertical suspendido en el aire”. Un pescador del East River reportó una luz azul penetrando directamente en un apartamento. Otros mencionaron un “silencio total”, como si Manhattan quedara congelada por segundos.

Las autoridades jamás emitieron una declaración y los grandes medios evitaron profundizar en el caso. Sin embargo, ufólogos coinciden en que nunca antes un entorno urbano tan denso había generado tantos testimonios coincidentes. Para muchos, ese hecho convierte este expediente en uno de los más sólidos en la historia de las abducciones.

Décadas después, Linda vive alejada del escrutinio público, pero su caso sigue alimentando documentales, investigaciones y debates. Una cosa es segura: aquella madrugada en que flotó por su ventana, algo irrumpió en la rutina neoyorquina. Algo que, hasta hoy, nadie ha podido explicar completamente.

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