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La Roca recibe a 61 reclusas de alta peligrosidad en Guayaquil

El traslado a La Roca reordena el control penitenciario en Ecuador y concentra a internas ligadas a bandas como Lobos, Choneros y Tiguerones.

Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas10 de abril de 2026 · 02:48
La Roca recibe a 61 reclusas de alta peligrosidad en Guayaquil

El traslado de reclusas a La Roca marcó un giro en el sistema penitenciario de Ecuador entre el 7 y el 8 de abril de 2026, cuando 61 mujeres consideradas de alta peligrosidad fueron llevadas al Centro de Rehabilitación Social Femenino Guayas N.º 3, en Guayaquil, desde nueve cárceles del país. La medida convirtió a este recinto de máxima seguridad en una prisión destinada a mujeres y se ejecutó bajo la política oficial de aislamiento de perfiles de alto riesgo.

La decisión fue presentada por el Ministerio del Interior como parte de una estrategia para frenar la articulación criminal desde las cárceles y reforzar el control estatal sobre pabellones históricamente penetrados por estructuras delictivas. Lo que se sabe es que el operativo incluyó internas vinculadas a delitos como asesinato, extorsión, tráfico de drogas, lavado de activos y delincuencia organizada. Lo que falta por confirmar en varios casos son los motivos individuales de cada traslado y los criterios completos aplicados para definir el nivel de riesgo de cada interna.

Quiénes fueron trasladadas

Entre las mujeres llevadas a La Roca figuran nombres de alto impacto mediático, como Andreína Lamota, sentenciada por el asesinato de su madre; Simuy Lozano, alias Barbie del Sur; y Verónica Briones, identificada en varias investigaciones como pareja sentimental de alias Fito. También aparece Diana Carolina González Arreaga, señalada en un caso de extorsión en Machala, así como María Fabiola Gallardo, exjueza procesada por delincuencia organizada.

Las internas trasladadas fueron relacionadas con grupos como Los Lobos, Los Choneros, Tiguerones, Águilas, Latin Kings, Lagartos y Comandos de la Frontera. La consecuencia directa para la gente, según el argumento oficial, es que el Gobierno busca reducir la capacidad de estas redes para seguir operando o coordinando delitos desde prisión.

Por qué importa el cambio

La Roca fue concebida hace más de una década como cárcel de máxima seguridad para hombres y albergó a cabecillas como alias Fito, JR y Rasquiña. Tras quedar vacía en noviembre de 2025, el Gobierno la reconfiguró para recibir exclusivamente a mujeres de alto perfil criminal, en un momento en que la crisis carcelaria sigue siendo uno de los principales frentes de seguridad del país.

La medida también abre debate. Por un lado, el Ejecutivo sostiene que el aislamiento reforzado es necesario para cortar nexos criminales dentro del sistema penitenciario; por otro, persisten preguntas sobre el tratamiento de personas aún procesadas y no sentenciadas, así como sobre el uso de criterios de “peligrosidad” en decisiones de reubicación penitenciaria.

Qué sigue tras el traslado

En las próximas horas, el foco estará en cómo operará La Roca como cárcel femenina de máxima seguridad, qué restricciones se impondrán y si habrá nuevos traslados desde otras prisiones. Para el lector, la clave es seguir dos datos: el número oficial consolidado de trasladados —las coberturas coinciden en 61 mujeres, aunque algunas notas suman aparte al alcalde de Pujilí y hablan de 62 personas en total— y las decisiones judiciales pendientes de varias internas. Con este traslado, La Roca vuelve al centro de la estrategia carcelaria del Gobierno y el caso de las reclusas de alta peligrosidad ya reconfigura la discusión sobre seguridad en Ecuador.

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Editor de Noticias

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