Periodista Anderson Boscán: Una historia de sangre empieza a manchar Samborondón
La investigación sobre el ataque en Mocolí expone crimen organizado, lavado de dinero y fallas de seguridad en Samborondón, un cantón considerado blindado.

El periodista Andersson Boscán advirtió que el ataque armado registrado en la Isla Mocolí marca el inicio de una escalada de violencia que comienza a manchar Samborondón. El hecho ocurrió hace tres semanas en una urbanización de alto nivel y dejó tres personas muertas. Para el comunicador, no se trata de un episodio aislado, sino de una trama criminal en desarrollo.
El ataque se produjo en una urbanización del Mocolí Golf Club, uno de los sectores más exclusivos del cantón Samborondón. Un grupo de cerca de diez hombres armados irrumpió en el lugar tras vulnerar varios controles de acceso y abrió fuego contra personas que jugaban fútbol en una cancha del conjunto residencial.
Violación de seguridad en Mocolí
Las indagaciones señalan que los atacantes superaron al menos tres anillos de seguridad, lo que expuso graves fallas en los sistemas de control de la urbanización. Tras el ataque, los agresores escaparon por rutas terrestres y fluviales, sin que se registraran detenciones inmediatas. El hecho generó alarma entre los residentes, acostumbrados a altos niveles de vigilancia.
Entre las víctimas se encontraba Stalin Rolando Olivero, alias “El Marino”, identificado como cabecilla de la organización criminal Los Lagartos y considerado un objetivo de alto valor para el Estado. Lo que se sabe hasta ahora es que el presunto líder criminal no estaba oculto, sino participando en una actividad social. Lo que falta por confirmar es quiénes facilitaron su presencia en un sector de acceso restringido.
Vínculos sociales y crimen organizado
Boscán reveló que la cancha había sido reservada por Andrés Vélez, hijastro del ex prefecto del Guayas Carlos Luis Morales, quien no asistió al lugar. Según el periodista, Vélez se habría quedado dormido y evitó el ataque, mientras los tiradores ejecutaban la acción contra quienes sí estaban presentes. Este detalle abrió nuevas interrogantes sobre los objetivos reales del atentado.
La investigación también expone vínculos sentimentales y sociales entre figuras del crimen organizado y personas de alta visibilidad pública. Estas conexiones, según el análisis presentado, evidencian cómo el narcotráfico y el lavado de dinero han penetrado distintos estratos sociales. Tras el ataque, varias personas relacionadas con el caso habrían salido del país por motivos de seguridad.
Advertencia de nuevos ataques
Días después del crimen en Mocolí, se registró un atentado contra una empresa en Guayaquil vinculada al entorno de Vélez, lo que refuerza la hipótesis de una persecución criminal en curso. La Policía investiga posibles nuevos objetivos y no descarta más ataques. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades mantienen operativos mientras el caso reabre el debate sobre la expansión del crimen organizado y la fragilidad de la seguridad incluso en zonas consideradas exclusivas.
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