Crecen críticas en EE. UU. por cámaras lectoras de matrículas de Flock
La empresa de vigilancia Flock instaló más de 100.000 cámaras lectoras en Estados Unidos. En los últimos meses, más de 70 municipios cortaron relación, en medio de reclamos por privacidad y libertades civiles.

La red de cámaras lectoras de matrículas de Flock, instalada en Estados Unidos, desató una ola de indignación por preocupaciones de privacidad. En pocos años, la empresa colocó más de 100.000 dispositivos en el país, mientras un movimiento de base cuestiona su uso y ha llegado a vandalizar equipos.
Según el relato de opositores, las cámaras se colocan con fines de vigilancia y para identificar vehículos vinculados a delitos, instaladas por departamentos de policía, asociaciones de residentes y empresas. Los datos se suben a la nube de Flock y pueden compartirse con sus suscriptores, un punto que los críticos consideran riesgoso para las libertades civiles.
Vandalismo y guías para inutilizarlas
Uno de los casos que se difundió fue el de Nomark, un justiciero autoproclamado que, tras destrozar una cámara, dijo que inicialmente estaba “súper nervioso” y que después de desactivar unos 30 dispositivos cerca de su casa en Minneapolis aseguró que ya no estaba “tan asustado”. Ofrece a su audiencia en Instagram una guía para dejar las cámaras inservibles.
De acuerdo con lo reportado, el rechazo a Flock no se limitó a acciones aisladas. Sus detractores sostienen que varias conductas son ilegales, mientras que simpatizantes siguieron el ejemplo en distintas partes del país y promovieron métodos para bloquear las lentes, además de mapas colaborativos de cámaras.
Datos de matrículas y posibles abusos
Las cámaras de Flock no graban video, sino que toman imágenes fijas de vehículos y capturan marca, modelo, color, datos de la matrícula y otros rasgos como pegatinas en los parachoques. Los opositores cuestionan que la información se almacene hasta por un mes y pueda compartirse, incluso entre distintos estados.
En Richmond, Jon Bridges, funcionario de la policía de Richmond, dijo que consultan la base de datos para delitos vinculados a vehículos y citó un caso de mayo: durante una investigación por doble homicidio relacionado con violencia doméstica, los datos permitieron identificar a un sospechoso que huyó en una camioneta y luego fue detenido por agentes de un condado vecino cuando apareció en otra cámara.
Municipios rompen con Flock
La controversia también se apoya en reportes sobre posibles abusos. Una investigación de The Washington Post señaló que al menos 50 agentes fueron acusados de hacer un uso indebido del sistema Flock, incluyendo casos descritos como espionaje de parejas o exparejas y otros en los que se habría usado para rastrear a mujeres que abortaron o para compartir datos con agentes de inmigración, según lo que se consignó en el texto. Garrett Langley, director ejecutivo de Flock, acusó a algunos opositores de ser “terroristas”, y el crecimiento del movimiento fue descrito por Chad Marlow, de la ACLU, como “asombroso”.
Hasta el cierre de esta edición, lo que se sabe es que más de 70 municipios han puesto fin a su relación con Flock en los últimos meses, según un recuento de la ACLU, con presión local a legisladores para distanciarse de la empresa. Lo que falta por confirmar es si los cambios de contratos se traducirán en nuevas reglas nacionales o en auditorías externas sobre el acceso y la retención de datos. Para los lectores, el punto práctico es verificar si su municipio o departamento usa Flock y revisar qué políticas de privacidad y retención de datos aplican antes de asumir que la información solo se usa para fines de investigación.
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