Fenómeno de El Niño: qué significa la alerta amarilla en Ecuador
La alerta amarilla por el fenómeno de El Niño activó protocolos preventivos en Ecuador ante la posibilidad de lluvias intensas y cambios climáticos desde el segundo semestre de 2026.

El fenómeno de El Niño volvió a encender las alertas en Ecuador tras la declaratoria de alerta amarilla emitida por el Gobierno, luego de los últimos reportes del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) y el Comité Erfen. Las proyecciones apuntan a un posible desarrollo del evento climático entre mayo y julio de 2026, con probabilidades de extenderse hasta inicios de 2027.
Actualmente, Ecuador mantiene el estado denominado “El Niño en observación”, lo que significa que todavía no existen las condiciones definitivas para declarar oficialmente el inicio del fenómeno. Sin embargo, las autoridades activaron medidas preventivas para que municipios y entidades de emergencia preparen acciones ante posibles inundaciones, deslaves y alteraciones climáticas.
Cómo se monitorea El Niño
El investigador oceanográfico del Inocar, Freddy Hernández, explicó que el monitoreo se basa principalmente en la temperatura superficial del mar en la región conocida como Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial. Lo que se sabe hasta ahora es que el Índice Oceánico de la NOAA registra una anomalía de +0,4 grados, todavía por debajo del umbral necesario para declarar un evento activo.
Para que el fenómeno de El Niño sea oficialmente declarado, el promedio trimestral de la temperatura debe superar los +0,5 grados Celsius y mantenerse por al menos siete meses consecutivos. Hasta el cierre de esta edición, esas condiciones aún no se cumplen, aunque los organismos internacionales consideran “muy probable” que el calentamiento continúe durante los próximos meses.
El especialista aclaró que El Niño no aparece de forma repentina, sino como un proceso gradual. Según las proyecciones, los cambios climáticos podrían intensificarse entre octubre y noviembre de 2026, antes de iniciar una etapa de debilitamiento. Esto podría traducirse en lluvias fuera de temporada, incremento de humedad y alteraciones en las condiciones habituales del clima en la Costa y otras regiones del país.
Qué impactos podría tener Ecuador
El Inocar recordó que no todos los eventos de El Niño generan el mismo impacto. Los episodios de 1982-1983 y 1997-1998 provocaron lluvias extremas y graves daños en infraestructura, mientras que el evento de 2015-2016 tuvo efectos mucho más moderados. Por eso, los científicos evitan asegurar desde ahora un escenario de desastre similar al de décadas anteriores.
Sobre el llamado “Súper El Niño”, Hernández indicó que esa categoría no existe oficialmente dentro de las clasificaciones científicas. Lo que falta por confirmar es la intensidad real que alcanzará el calentamiento oceánico durante el segundo semestre del año, debido a la amplia dispersión de pronósticos internacionales.
Protocolos y medidas preventivas
La alerta amarilla obliga a los cantones y provincias a activar sus Comités de Operaciones de Emergencia (COE), revisar zonas vulnerables y ejecutar mantenimientos preventivos en drenajes, quebradas y sistemas de alcantarillado. También permite evaluar recursos económicos y logísticos antes de un posible agravamiento del clima.
Las autoridades insisten en que la alerta amarilla no significa que el fenómeno de El Niño ya esté presente, sino que Ecuador entró en una etapa de vigilancia preventiva. En las próximas semanas, nuevos reportes del Inocar y del Comité Erfen serán claves para determinar si el fenómeno de El Niño evoluciona hacia un evento moderado o fuerte en el país.
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