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Comunicación no violenta y la urgencia de comprendernos

El artículo advierte que la velocidad de la comunicación supera la capacidad de comprendernos y propone la comunicación no violenta con cinco dimensiones: conciencia, comprensión, conexión, construcción y cooperación.

Marco Cárdenas
Marco Cárdenas14 de agosto de 2026 · 01:44 p. m.
Comunicación no violenta y la urgencia de comprendernos

El artículo plantea una paradoja social: nunca fue tan fácil enviar mensajes, expresar opiniones o confrontar ideas, pero también aumentaron las dificultades para escucharse. Sostiene que la rapidez con la que se reacciona suele exceder la capacidad de comprender lo que ocurre en el otro y en uno mismo.

Como base, cita a Marshall B. Rosenberg y su obra Comunicación no violenta: un lenguaje de vida. La propuesta se centra en observar sin juzgar, reconocer sentimientos, identificar necesidades y formular peticiones concretas sin convertirlas en imposiciones.

De la emoción a la reacción

El texto señala que en redes sociales la distancia entre emoción y respuesta se redujo a segundos. En ese contexto, una diferencia política puede derivar en insultos y un desacuerdo familiar puede transformarse en enfrentamiento, porque se confunde cuestionar una conducta con descalificar a una persona.

El artículo sostiene que la comunicación no violenta busca separar a la persona de sus actos y a las diferencias de la enemistad. Afirma que este enfoque permite confrontar con firmeza sin destruir la dignidad de quien plantea una propuesta o una postura.

Aplicación en política y vida diaria

En política, el artículo indica que una democracia requiere discrepancias, oposición y debate. Pero advierte que no necesita convertir al adversario en enemigo, ya que se puede cuestionar una propuesta sin deshumanizar a la persona que la sostiene.

El mismo principio se traslada a empresas, familias y comunidades. El texto contrapone la pregunta “¿quién tiene la culpa?”, que suele conducir al enfrentamiento, con “¿qué necesitamos comprender para resolver esto?”, que abre otras posibilidades; también menciona que la inteligencia artificial podría apoyar, por ejemplo, detectando lenguaje agresivo.

Lo que sigue y guía práctica

El artículo aclara que los sistemas actuales pueden ayudar a detectar agresividad, reformular mensajes o advertir generalizaciones, pero que ninguna tecnología reemplaza la responsabilidad individual sobre las palabras. Lo que se sabe es que el planteamiento propone avanzar hacia una comunicación basada en cinco dimensiones: conciencia, comprensión, conexión, construcción y cooperación; lo que falta por confirmar es cómo se aplicarán de forma concreta esas dimensiones en contextos específicos. Para el lector, el paso inmediato es separar persona y conducta, y convertir la conversación en una búsqueda de necesidades y peticiones claras, manteniendo el respeto incluso cuando se dicen verdades difíciles, como cierra el texto.

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Marco Cárdenas
Marco Cárdenas

Soy Licenciado en Periodismo y Máster en Gestión de Marca por la UNIR de España. Cuento con más de 30 años de experiencia en prensa, diseño, promociones y desarrollo de productos editoriales, con una destacada trayectoria en Diario Extra y participación en seminarios periodísticos internacionales. En Poder en los Medios aporto una visión estratégica, experiencia multimedia y un compromiso permanente con una información rigurosa y de calidad.

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