NASA y supercontinente: cuatro escenarios climáticos y extinciones
Un estudio en Geological Magazine modeló cuatro rutas para formar un supercontinente y proyectó cambios climáticos profundos, con efectos sobre ecosistemas y especies.

La NASA quedó en el centro de un debate científico tras un estudio publicado en el Geological Magazine que proyectó la futura reunificación de las masas continentales en un supercontinente. La investigación, basada en modelos climáticos tridimensionales, plantea que el mapa mundial cambiaría de forma radical y que los efectos alcanzarían al clima global.
El trabajo fue desarrollado por Michael Way, del Instituto Goddard de la NASA, y João Duarte, de la Universidad de Lisboa. Según el artículo, la formación del próximo supercontinente dependería de qué océanos se abran o se cierren, y de cómo evolucionen las zonas de subducción que redistribuyen la corteza terrestre.
Cuatro escenarios para el próximo supercontinente
Los autores identificaron cuatro grandes rutas: Novopangea, Pangea Próxima, Aurica y Amasia. En cada escenario, el movimiento de placas oceánicas y continentales reconfiguraría regiones hoy separadas por océanos, con consecuencias directas para las condiciones ambientales que sostienen la vida.
En Novopangea, se plantea que el Pacífico continúa cerrándose mientras el Atlántico se ensancha. El estudio atribuye el proceso al papel del llamado ‘Anillo de Fuego’, y describe que las placas del Pacífico se hundirían progresivamente bajo los continentes, alterando la distancia entre América y Europa y África, y acercando la Antártida hacia el norte.
Temperaturas y cambios según el modelo
En Aurica, el cierre simultáneo del Atlántico y el Pacífico permitiría que el Índico siga expandiéndose y que los continentes se concentren cerca del ecuador. Las simulaciones climáticas estimaron una temperatura media global de 20,6 grados, frente a los 13,5 actuales, y señalan que la menor presencia de continentes en los polos reduciría la formación de hielos permanentes.
El escenario Amasia plantea que el Ártico se cerraría mientras el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. En ese caso, el estudio proyectó una temperatura media de 16,9 grados y, a la vez, una glaciación masiva en amplias regiones, además de una redistribución de la circulación oceánica profunda, con el potencial de consolidar hielos persistentes y transformar ecosistemas.
Qué implicaría para la vida y el futuro
Duarte advirtió en el trabajo que los cambios de geografía y clima llevarían a presiones competitivas entre especies, con “extinciones masivas” como posibilidad. El estudio también relacionó estos procesos con evidencias geológicas del pasado, como la península Ibérica, y describió que un supercontinente implicaría menos costas, más interior continental y climas más extremos.
Lo que se sabe hasta ahora es que los escenarios modelados apuntan a cambios sustantivos en temperatura, hielos y circulación oceánica, con regiones que podrían volverse inhabitables según el caso. Lo que falta por confirmar es en qué ruta concreta ocurriría la reorganización de continentes en escalas de decenas o cientos de millones de años, pero el mensaje para el presente es claro: los cambios del sistema terrestre pueden reordenar hábitats y alterar la supervivencia de especies, por lo que conviene seguir monitoreando y reduciendo presiones ambientales hoy.
Soy Licenciado en Periodismo y Máster en Gestión de Marca (UNIR, España), con más de tres décadas en la prensa ecuatoriana. En Poder en los Medios aporto esta experiencia a una información rigurosa y con visión integral del oficio.









