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Dataland y la IA: así el museo crea arte con emociones

Dataland, el primer museo de IA en Los Ángeles, estrenó “Machine Dreams: Rainforest” con brazalete biosensor, aromas y obra generada en tiempo real. La experiencia suma 1.500 millones de píxeles.

Marco Cárdenas
Marco Cárdenas27 de junio de 2026 · 06:45 p. m.
Dataland y la IA: así el museo crea arte con emociones

Dataland, el primer museo de inteligencia artificial (IA), abrió sus puertas el 20 de junio en el centro de Los Ángeles, en un complejo arquitectónico diseñado por Frank Gehry. Su exposición inmersiva “Machine Dreams: Rainforest” busca convertir reacciones del visitante en arte, mediante un sistema que integra datos corporales, aromas e imágenes en evolución constante.

El recorrido inicia con una sala de explicación de los sistemas que envuelven al público. Tras escanear el boleto de entrada, se activan dos dispositivos: un difusor portátil de aromas y un brazalete biosensor de grado médico que registra reacciones del cuerpo en tiempo real.

Brazalete biosensor y entorno cambiante

Una vez equipado, el público desciende por escaleras hacia una selva inmersiva cuyas imágenes se transforman hacia formas orgánicas inspiradas en la selva amazónica. La música y los sonidos acompañan el entorno, mientras los datos del brazalete se interpretan como indicadores emocionales para ajustar la experiencia en tiempo real.

Refik Anadol, fundador del museo junto a Efsun Erkilic, dijo que el sistema utiliza las emociones del visitante para modificar la obra. También describió que los aromas se generan en tiempo real, como parte de la narrativa sensorial del proyecto.

Modelos de IA y creación del arte

El museo fue concebido por Refik Anadol Studio y se apoya en un motor de IA basado en el Large Nature Model, entrenado con 500 millones de imágenes obtenidas de forma ética. Anadol explicó que empezó a entrenar sus propios modelos hace una década y que este enfoque surge, según dijo, de limitaciones que encontró en modelos de lenguaje iniciales para representar la naturaleza.

Las cinco galerías de Dataland suman 1.500 millones de píxeles distribuidos en paredes, techos y suelos, que se transforman para convertirse en selva amazónica a lo largo de aproximadamente 2.300 metros cuadrados. En una sala final, el visitante recibe una obra única e irrepetible generada en tiempo real a partir de los datos emocionales captados por el brazalete.

Aromas, chocolate y debate sobre IA

La experiencia también incluye una opción creativa en tiempo real: pantallas táctiles transparentes permiten crear arte con un “pincel pensante”, descrito por Anadol como un laboratorio de la imaginación llevado a una manifestación física. Antes de la galería final, el público puede degustar chocolates elaborados con datos sobre la genética del cacao y la selva amazónica, y llevarse un “souvenir” generado con la información recopilada durante el recorrido.

Lo que se sabe hasta ahora es que Dataland plantea una colaboración entre humanos y máquinas y que el museo abrió el 20 de junio con la promesa de expandir los límites entre arte e IA. Lo que falta por confirmar es cómo se gestionarán y protegerán, en la práctica, los datos del brazalete y los criterios que determinan la personalización; mientras tanto, quienes asistan pueden considerar el registro corporal como parte central de la experiencia y revisar las condiciones de uso en la entrada.

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Marco Cárdenas
Marco Cárdenas

Soy Licenciado en Periodismo y Máster en Gestión de Marca por la UNIR de España. Cuento con más de 30 años de experiencia en prensa, diseño, promociones y desarrollo de productos editoriales, con una destacada trayectoria en Diario Extra y participación en seminarios periodísticos internacionales. En Poder en los Medios aporto una visión estratégica, experiencia multimedia y un compromiso permanente con una información rigurosa y de calidad.

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