... °C
Actualidad•

Niño en el Atlántico retrasa huracanes: no hay ninguno aún

El Niño ha provocado una fuerte cizalladura del viento en el Atlántico, lo que retrasó la formación de huracanes en 2026. Hasta ahora no se formó ninguno y la temporada es la menos activa desde 1950.

Marco Cárdenas
Marco Cárdenas15 de septiembre de 2026 · 02:30 p. m.
Niño en el Atlántico retrasa huracanes: no hay ninguno aún

El Niño ha alterado las condiciones en el Atlántico y la temporada de huracanes de 2026 siguió sin producir ningún huracán, tras 103 días desde el inicio de la estación. La demora es récord desde que los satélites comenzaron a monitorear con mayor precisión estos sistemas en 1966.

Hasta ahora, lo más tarde que se había formado el primer huracán en una temporada fue el 11 de septiembre, con Gustav en 2002 y Humberto en 2013. El primer huracán de 2026 ya acumula más de un mes de retraso frente al promedio, y lo que se sabe hasta ahora no muestra señales de una formación próxima.

Temporada menos activa desde 1950

El jueves marcó el pico estadístico de la temporada, cuando normalmente ya habría más actividad. En esa fecha solo se habían formado cinco tormentas tropicales de corta duración, lo que convierte a 2026 en la temporada menos activa desde 1950, según Phil Klotzbach, experto en huracanes de la Universidad Estatal de Colorado.

El sistema más cercano a alcanzar categoría de huracán fue la tormenta tropical Edouard, el 1 de septiembre. Le faltaron unos 22 kilómetros por hora para llegar a esa intensidad, pero tocó tierra cerca de la frontera entre Texas y Louisiana antes de fortalecerse más, según el reporte citado.

La cizalladura frena el desarrollo

Aunque las aguas del Atlántico siguen lo suficientemente cálidas como para favorecer huracanes, el Niño ha generado condiciones atmosféricas poco favorables. La principal causa es la cizalladura del viento, es decir, cambios en velocidad y dirección del viento a distintas alturas que pueden desorganizar las tormentas e impedir que se fortalezcan.

De acuerdo con Klotzbach, este verano la cizalladura alcanzó niveles récord en la principal región de desarrollo del Atlántico, que se extiende desde África hasta el Caribe. Además, el Niño también provoca el descenso de aire sobre sectores del Atlántico occidental; la tormenta tropical Dolly, por ejemplo, se debilitó apenas 24 horas después de formarse debido a la cizalladura.

El riesgo continúa pese al bajo ritmo

La baja actividad no elimina el riesgo, porque más del 50 % de la actividad de una temporada suele ocurrir después del 10 de septiembre. Además, las tormentas de final de temporada pueden formarse más cerca de Estados Unidos, incluso en el Golfo de México; lo que falta por confirmar es si el patrón del Niño se mantendrá igual o si cambiará conforme avance el mes.

Para el público, la recomendación práctica es seguir las alertas meteorológicas locales y no asumir que la ausencia de huracanes hasta esta fecha equivale a un final de temporada sin amenazas. Con el Atlántico aún bajo influencia del Niño, la vigilancia debe continuar mientras se acerca la parte más activa de la estación.

Compartir este artículo
¿Te sirvió esta nota? Marca a Poder en los Medios como fuente preferida y aparecerá más en tus resultados de Google.
Marco Cárdenas
Marco Cárdenas

Soy Licenciado en Periodismo y Máster en Gestión de Marca por la UNIR de España. Cuento con más de 30 años de experiencia en prensa, diseño, promociones y desarrollo de productos editoriales, con una destacada trayectoria en Diario Extra y participación en seminarios periodísticos internacionales. En Poder en los Medios aporto una visión estratégica, experiencia multimedia y un compromiso permanente con una información rigurosa y de calidad.

Artículos Relacionados

→

Más Noticias